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Murió víctima de su edad; diagnóstico: 104

Escrito por Carlos Hernán Castro Almario on . Posted in Noticias Orito

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Su figura ataviada de vestidos sencillos a la altura de la canilla, resaltaban junto con su voz grave y mirada adusta su imponencia como matrona tolimense.

Ella era de esas mujeres que uno pensaba que siempre habían sido viejitas. Su figura y su ser se sumaron a la de mujeres que son personajes de grata recordación en nuestro barrio El Jardín, como doña Deidamia y doña María Rosario Hernández. Fueron cerca de cuatro décadas en la que siempre la vi como una abuelita.


Con su hija, como si fueran el Quijote y Sancho en versión femenina, vivieron la aventura de sobrevivir como mujeres solas con una familia grande de grandes; sus nietos y nietas son los más altos del barrio y quizá una de sus nietas es la mujer más alta del pueblo.


Su figura ataviada de vestidos sencillos a la altura de la canilla, resaltaban junto con su voz grave y mirada adusta su imponencia como matrona tolimense. Al igual que muchos de los de su época llegó a Orito desplazada por la misma guerra que vivimos en este país desde hace más de 100 años; una guerra que a ella y su familia empezó quitándole a su esposo.

 

Sin meterse con nadie, pero ayudando al que necesitaba y podía, vivió en una tierra que la recibió a un precio que pagó con su larga vida de tesón y empeño. Uno de esos servicios lo prestó a mi familia y mi padre la compensó con un pedacito de tierra en donde pasó sus últimos 20 años.

 

Sus gallinas, piscos, perros y la forma humilde de su casita en donde cocinaba con leña fueron un testimonio claro que demostró que nunca perdió su cultura campesina, la cual heredó a algunos de sus hijos, porque otros se los arrebató la violencia como les ha pasado a tantos y tantas que viven en esta región.

 

Pese a que las leyendas urbanas cuentan que tenía 104 años de edad doña María Luisa Rayo de Tapiero murió a sus 96 años como consecuencia de una complicación de su sistema digestivo que, en el paso de la red hospitalaria desde Orito, Puerto Asís y Pasto fue confundido con nada y dengue, pero como dicen las abuelitas se fue contenta porque a la hora en la que la enterraron hacia una tarde amazónica despejada y hermosa.


Paz en su tumba.