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Las Colinas: un ejemplo para aprender

Escrito por Carlos Hernán Castro Almario on .

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Las Colinas: un ejemplo para aprender

El barrio Las Colinas es un asentamiento subnormal que como lo dicen sus dirigentes comunales: “se ha ido consolidando sobre acuerdos comunitarios hechos con los políticos de turno”. Con una existencia de aproximadamente 16 años como asentamiento, este sector urbano del municipio de Orito aventaja por mucho a barrios con mucha más antigüedad. La construcción de vivienda, su infraestructura de servicios, el espacio público y la malla vial han avanzado significativamente. 

Es claro que gran parte de su éxito radica en la capacidad asociativa de su comunidad y al fuerte liderazgo que han ejercido por muchos años sus dirigentes comunales, de quienes se destacan José Maya, un albañil de origen nariñense con una vocación, carisma y capacidad para el liderazgo única. 

Como la mayoría de los asentamientos subnormales el barrio Las Colinas está habitado por población indígena, afros y mestizos, muchos de ellos víctimas de la violencia en distintas partes del país, sin embargo, la mayoría de sus habitantes comparten el liberalismo como ideología política y muchos políticos lo consideran como un fortín político local.

Las Colinas: un ejemplo para aprender 

Otro de los aspectos por los que más se destaca el barrio Las Colinas está relacionado por la realización anual y durante todo el año de campeonatos y eventos deportivos, convirtiéndose ya en una tradición que convoca a los habitantes de todo el municipio y en ocasiones a visitantes foráneos. 

Cualquiera pensaría que Las Colinas cuenta con una completa infraestructura deportiva, pero la verdad tienen un placa de cemento a manera de polideportivo que parece haberse metido a la fuerza en medio de las casas en el corazón del mismo barrio, y que se ha ido dotando de graderías básicas, iluminación y protección con mallas a punto de festivales y de “los apoyos” de los políticos y mandatarios de turno. 

Pese a dichas limitantes, la capacidad organizativa y el liderazgo legítimo de sus dirigentes han logrado convertir al fomento deportivo en una práctica social que como saldo favorable les deja algunos fondos para sus actividades comunitarias, acuerdos y compromisos comunales con diversos agentes sociales, pero ante todo y lo más importante están construyendo en torno a estos eventos una forma particular de comunalidad que cohesiona a los más de tres mil habitantes que residen en este sector. 

José Maya advierte que gran parte del éxito del liderazgo de dirigentes como él es que con una claridad vertical su trabajo siempre está orientado por el bien colectivo y jamás por beneficios personales, lo cual ha permitido construir la confianza necesaria para que la comunidad en su conjunto decidan a qué políticos y qué proyectos apoyar, delegando en ellos el papel de voceros legítimos de dichos acuerdos.

Es claro que los habitantes del barrio Las Colinas, sus dirigentes y sus procesos comunales tienen mucho que enseñarnos en estos días, en donde la sociedad cada vez más orienta su comportamiento por las ambiciones individualistas y mezquinas de sus miembros, desmejorando el fin principal de las sociedades como invención humana que es el de la protección de los individuos que la integran y en particular los más frágiles.

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